« Si tuviera que resumir este libro en una sola palabra, diría que habla ante todo de otredad. » Para Mathilde Boulay, la diversidad de trayectorias y experiencias es una riqueza para la sociedad. Un mensaje alimentado por su propio recorrido y por los encuentros realizados en L'Ascenseur, donde acompaña, entre otros, a asociaciones que trabajan con jóvenes de entornos modestos.
Ella quiere, ante todo, transmitirles una convicción: « Vale la pena no resignarse. » La ira frente a las injusticias puede convertirse en una fuerza, estima, siempre que se logre transformar en energía y ponerla « ».
Porque para Mathilde Boulay, el mérito individual no es suficiente para explicar los éxitos. « Estoy convencida de que nunca se logra el éxito solo. » Detrás de cada trayectoria, hay una familia, una asociación, un encuentro, una persona que confió en el momento adecuado. « Siempre hay un ecosistema invisible detrás de nosotros », recuerda.
Esta reflexión la lleva a cuestionar las normas tradicionales del éxito. « Para mí, y quizás incluso antes que nada, es que cada persona en la sociedad pueda alcanzar una forma de dignidad y desarrollo personal. Eso es el éxito. » Una definición que, según ella, podría permitir mirar de otra manera las trayectorias y devolver a cada uno un lugar en el colectivo.











